La leyenda familiar decía que el apellido era holandés. El ADN dijo otra cosa.

Analizamos el cromosoma Y —el único ADN que viaja junto al apellido, de padre a hijo— de la línea Jeldres. El resultado: haplogrupo R1b-DF27 > Z295, un linaje característico de la Península Ibérica. El marcador germánico (U106), que confirmaría un origen neerlandés de sangre, resultó negativo.

¿Contradice la historia?

No. La enriquece. El apellido viene de Gelre, pero la línea paterna es ibérica. La explicación más probable: «Geldres» fue un mote geográfico —«el de Gelre»— que se pegó a un español que estuvo en Flandes, no a un holandés de nacimiento.

El apellido conmemora un lugar donde un antepasado estuvo, no un lugar de donde vino.

Toda la metodología —reproducible paso a paso— está documentada en el libro.