El apellido Jeldres no nació como apellido. Nació como el nombre de un lugar: el Ducado de Güeldres (Gelre, en neerlandés), un estado medieval situado entre los ríos Rin, Waal e IJssel, en lo que hoy son los Países Bajos y una parte de Alemania.

Cuatro siglos de resistencia

El condado emergió hacia 1096, cuando Gerardo III de Wassenberg fue documentado por primera vez como «conde de Güeldres». Durante los siglos siguientes, el ducado creció por matrimonio, guerra y compra, hasta convertirse en un centro cultural y económico de peso en los Países Bajos.

Su independencia terminó en 1543, cuando el emperador Carlos V lo conquistó mediante el Tratado de Venlo y lo integró en la Monarquía Hispánica. Fue precisamente ese contacto con España el que dio origen a la castellanización del nombre.

El ducado perdió todas sus guerras y ganó la única que importaba: su nombre sobrevivió, no en un archivo, sino en la boca de gente que jamás vio el Rin.

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